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lunes, 16 de febrero de 2015

El corredor del laberinto



A veces no nos fijamos en las cosas que no creemos que pasen o que puedan llegar a pasar.

Olvidarme de ti ha sido la peor parte.

Por primera vez, la vio sonreír y casi tuvo que apartar la vista, como si algo tan bonito no pudiera pertenecer a un sitio tan gris y apagado, como si no tuviera derecho a mirar su expresión.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Leal (Trilogía Divergente)

Es estúpido echar algo de menos cuando hay tantas personas a las que echar de menos.

Me pregunto si los miedos se superan alguna vez, o si simplemente pierden su poder sobre nosotros.

Si somos bastante constantes, con el tiempo, hasta las gotitas de agua pueden cambiar la roca para siempre. Y nunca volverá a ser como antes.

Distintas costumbres, distintos temperamentos, distintas formas de ver el mundo.

Por muy lista que sea, la gente suele ver lo que quiere ver, nada más.

Sabía que, cuando controlas la información o la manipulas, no necesitas tener a la gente esclavizada, sino que se quedan donde están por voluntad propia.

Supongo que un fuego que arde con tanta fuerza no puede durar.

A lo mejor con las personas pasa como con la piel de las manos: que se endurecen después de sufrir mucho dolor.

— A veces la vida es un asco, pero ¿sabes por qué la aguanto? Por lo momentos que no son un asco. El truco e fijase en ellos cuando aparecen.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Deja en Paz al Diablo


Cada vez que estés inquieto, trata de identificar el temor que está debajo de la inquietud. La raíz es siempre el miedo. A menos que lo afrontemos, tendemos a actuar mal.

La rabia es como una boya en la superficie del agua. Lo que crees que te enfada es solo la punta del problema. Has de seguir la cadena para ver a qué está enganchada, qué la mantiene en su lugar.

Lo triste es que el negocio mediático, tal como se concibe hoy en día, favorece la producción de basura. El mercado de la basura es más grande que el mercado del comentario sensato e inteligente. Ésa es simplemente la naturaleza del negocio y del público. Es el "abecé" de la economía de los medios.

Los héroes son de ficción. Los inventaron para cumplir un propósito en determinadas historias. Los periodistas son los que crean los héroes. E igual que los crean, los destruyen.

martes, 13 de agosto de 2013

Las Luces De Septiembre

El mar tiene estas cosas; todo lo devuelve después de un tiempo, especialmente los recuerdos.

En un mundo de ratas, habían tropezado con un ángel.

No valía la pena perder el tiempo en intentar cambiar el mundo; bastaba con evitar que el mundo lo cambiase a uno.

Por un instante, sus ojos se perdieron en los de ella e Irene sintió que el muchacho le apretaba suavemente la mano. El mundo nunca había estado tan lejos.

Era una sensación ambigua y a medio camino entre lo sublime y lo ridículo. Una sensación peligrosamente embriagadora. Una sensación más poderosa que el pudor, que el reparo o el remordimiento. Había olvidado lo reconfortante que era sentir que alguien se interesase por ella.

Cuando el cuerpo está herido, la mente no tarda en desviarse del camino. Es ley de vida.

En un mundo de luces y sombras, todos, cada uno de nosotros, debía encontrar su propio camino.

He aprendido que la soledad es a veces un camino que conduce a la paz.

lunes, 15 de julio de 2013

martes, 19 de marzo de 2013

La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire

     Se estima que fueron seiscientas las mujeres que combatieron en la guerra civil norteamericana. Se alistaron disfrazadas de hombres. Ahí Hollywood, por lo que a ellas respecta, ha ignorado todo un episodio cultural. ¿Es acaso un argumento demasiado complicado desde un punto de vista ideológico? A los libros de historia siempre les ha resultado difícil hablar de las mujeres que no respetan la frontera que existe entre los sexos. Y en ningún otro momento esa frontera es tan nítida como cuando se trata de la guerra y del empleo de las armas.
     No obstante, desde la Antigüedad hasta la época moderna, la historia ofrece una gran cantidad de casos de mujeres guerreras, esto es, amazonas. Los ejemplos más conocidos ocupan un lugar en los libros de historia porque esas mujeres aparecen como “reinas”, es decir, representantes de la clase reinante. Y es que, por desagradable que pueda parecer, el orden sucesorio coloca de vez en cuando a una mujer en el trono. Como la guerra no se deja conmover por el sexo de nadie y tiene lugar aunque se dé la circunstancia de que un país esté gobernado por una mujer, a los libros de historia no les queda más remedio que hablar de toda una serie  de reinas guerreras que, en consecuencia, se ven obligadas a aparecer como si fueran Churchill, Stalin o Roosevelt. Tanto Semíramis de Nínive, que fundó el imperio asirio, como Boudica,  que encabezó una de las más sangrientas revueltas británicas realizadas contra el Imperio romano, son buena muestra de ello. A esta última, dicho sea de paso, se le erigió una estatua junto al puente del Támesis, frente al Big Ben. Salúdala amablemente si algún día pasas por allí por casualidad.
     Sin embargo, los libros de historia se muestran por lo general muy reservados con respecto a las mujeres guerreras que aparecen bajo la forma de soldados normales y corrientes, esas que se entrenaban en el manejo de las armas, formaban parte de los regimientos y participaban en igualdad de condiciones con los hombres en las batallas que se libraban contra los ejércitos enemigos. Pero lo cierto es que siempre han existido: apenas ha habido una sola guerra que no haya contado con participación femenina.


     
     Una ley irlandesa del año 697 prohíbe que las mujeres sean militares, lo que da a entender que, antes  de ese año, las mujeres fueron militares. Los pueblos que en distinto momento de la historia han tenido mujeres soldado son, entre otros, los árabes, los bereberes, los kurdos, los rajputas, los chinos, los filipinos, los maoríes, los papúas, los aborígenes australianos y los micronesios, así como los indios americanos. 

     Hay una rica flora de leyendas sobre las temibles guerreras de la Grecia antigua: historias que hablan de mujeres que, desde su más tierna infancia, fueron entrenadas en el arte de la guerra y el manejo de las armas, así como adiestradas para soportar toda clase de sufrimientos físicos. Vivían separadas de los hombres y se fueron a la guerra con sus propios regimientos. Los relatos contienen a menudo pasajes en los que se insinúa que vencieron a los hombres en el campo de batalla. Las amazonas son mencionadas en la literatura griega en obras como La Ilíada de Homero, escrita más de setecientos años antes de Cristo.
    También fueron los griegos los que acuñaron el término amazona. La palabra significa literalmente “sin pecho” porque, con el objetivo de que a las mujeres les resultara más fácil tensar el arco, les quitaban el pecho derecho. Aunque parece ser que dos de los médicos griegos más importantes de la historia, Hipócrates y Galeno, estaban de acuerdo en que es tipo de operación aumentaba la capacidad de usar armas, resulta dudoso que, en efecto, se les practicara. La palabra encierra una duda lingüística implícita, pues no queda del todo claro que el prefijo “a” de amazona signifique en realidad “sin”; incluso se ha llegado a sugerir  que su verdadero significado sea el opuesto: que una amazona fuera una mujer con pechos particularmente grandes. Tampoco existe en ningún museo ni un solo ejemplo de imagen, amuleto o estatua que represente a una mujer sin el pecho derecho, cosa que, en el caso de que la leyenda sobre la extirpación  del pecho hubiese sido cierta, debería haber sido un motivo más que frecuente de representación artística.

     En el siglo I a.C, el historiador Diodoro de Sicilia (considerado por otros historiadores como fuente poco fiable) describió a unas amazonas que vivían en Libia, nombre con el que se conocía en la época a la zona de África del norte que quedaba al oeste de Egipto. Este imperio de amazonas era mujeres podían ocupar cargos públicos, incluidos los militares. Cuenta la leyenda que aquel territorio fue gobernado por una reina llamada Myrina que,  acompañada de treinta mil mujeres soldados de infantería y tres mil de caballería, arrasó Egipto y Siria y llegó hasta el mar Egeo venciendo a un buen número de ejércitos de hombres que le salieron al paso. Cuando la reina Myrina fue finalmente derrotada en la batalla su ejército se dispersó. Sin embargo el ejército de Myrina dejó huella en la región: después que los soldados de Anatolia fueran aniquilados en un enorme genocidio, las mujeres del lugar se levantaron en armas para aplastar una invasión procedente del Cáucaso. Esas mujeres eran entrenadas en el manejo de todo tipo de armas, entre ellas el arco, la jabalina, el hacha y las lanzas. Copiaron de los griegos las cotas de malla de bronce y las armaduras.
     Rechazaban el matrimonio por considerarlo una sumisión. Para procrear se les concedía un permiso durante el cual se acostaban con una serie de hombres elegidos al azar y de pueblos cercanos. Sólo la mujer que había matado a un hombre en la batalla tenía derecho a perder su virginidad.

     A pesar de la rica flora de leyendas que circula sobre las amazonas de la Grecia antigua, de América del sur, de África y de otros lugares, tan sólo existe un único ejemplo histórico de mujeres guerreras que esté documentado. Se trata del ejército del pueblo fon, en Dahomey, al oeste de África, la actual Benín.

     Estas mujeres guerreras nunca han sido mencionadas en la historia militar oficial. Tampoco se ha rodado ninguna película romántica sobre ellas, y si hoy en día aparecen en algún lugar lo hacen, como mucho, en forma de históricas y borradas notas de página. El único trabajo científico que se ha hecho sobre estas mujeres es Amazons of Black Sparta, del historiador Stanley B. Alpern (Hurst & Co Ltd, Londres, 1998).
     Aún así, se trataba de un ejército que se podía medir con cualquiera de los ejércitos de soldados de elite que las fuerzas invasoras tuvieran.
     No ha quedado del todo claro cuándo se creó el ejército femenino del pueblo fon, pero ciertas fuentes lo fechan en el siglo XVII. En un principio era una guardia real, pero evolucionó hasta convertirse en un colectivo militar compuesto por seis mil soldados mujeres que tenían un estatus semidivino. Su objetivo no era decorativo. Durante más de doscientos años constituyeron la punta de lanza  que los fon utilizaron contra los colonizadores europeos que los invadieron. Eran temidas por los militares franceses, que fueron derrotados en varias batallas campales. El ejército femenino no pudo ser vencido hasta 1892, cuando Francia envió por mar tropas modernas compuestas por artilleros, legionarios, un regimiento de la infantería de marina y la caballería.
     Se desconoce cuántas de esas guerreras cayeron en el campo de batalla. Durante varios años los supervivientes continuaron haciendo su particular guerrilla y algunas veteranas de ese ejército fueron entrevistadas y fotografiadas en una década tan reciente como la de los años cuarenta.





domingo, 6 de enero de 2013

No Abras Los Ojos

 Cualquier onda en el estanque termina por desaparecer. (10)


Un abrazo de verdad, de los que parecía que cada que cada uno de ellos sostuviera el objeto más precioso del universo. (106)

Las opciones de blanco o negro no son realistas y conducen a decisiones pésimas, porque por definición excluyen otras muchas soluciones. Había que buscar un punto medio entre el negro y el blanco. (107)

Un desastre clásico. Un castillo de naipes. Hipotecas de un millón de dólares repartidas como caramelos a niños de tres años. Millonarios y peces gordos saltando desde las torres de las altas finanzas. Grandes banqueros que cavan sus propias tumbas. Lo único malo es que nuestro Gobierno en su infinita sabiduría decidió resucitar a los cabrones idiotas, devolverles la vida con el dinero de nuestros impuestos. Debería haber dejado que la escoria de la Tierra de los directores generales se pudriera en el Infierno. (154)

jueves, 3 de enero de 2013

Sé Lo Que Estás Pensando


Si ocurre algo, tiene que haber una forma de que ocurra. (32)

Cuando un hombre da dos razones para una decisión, era probable que una tercera razón, la real, hubiera quedado oculta. (34)

Nunca quitaré la roca de mi camino si no logro verla tal y como es. (105)

El peor dolor de nuestras vidas procede de los errores que nos negamos a reconocer: cosas que hemos hecho que están tan en desarmonía con quienes somos que no podemos contemplarlas. Nos convertimos en dos personas en la misma piel, dos personas que no se soportan. El mentiroso y la persona que desprecia a los mentirosos. El ladrón y la persona que desprecia a los ladrones. No hay dolor como el dolor de la batalla, que arde bajo el nivel de conciencia. Salimos corriendo para huir, pero corre con nosotros. Allá adonde vayamos, la batalla nos acompaña. (110)

El conflicto más simple es el conflicto entre la forma en que nos vemos nosotros mismos y la forma en que nos ven los demás. Por ejemplo, si estamos discutiendo y tú me gritas, vería la causa en tu incapacidad de controlar tu temperamento. En cambio, si yo te grito a ti, no veré la causa en mi temperamento, sino en tu provocación, algo en ti frente a lo cual mi grito es una respuesta adecuada. Parece que tendemos a creer que mi situación causa mis problemas y, en cambio, es tu personalidad la que causa los tuyos. Esto crea problemas. Mi deseo de tenerlo todo a mi manera parece tener sentido, mientras que tu deseo de tenerlo todo a tu manera parece infantil. Un mejor día sería uno en el que yo me sienta bien y tú te comportes mejor. La forma en que veo las cosas es la forma en que son. La forma en que las ves tú está sesgada por tus planes. (114)

La mente es una masa de contradicciones y conflictos. Mentimos para conseguir que otros confíen en nosotros. Escondemos nuestro verdadero ser en persecución de la intimidad. Perseguimos la felicidad de formas que nos alejan de ella. Cuando nos equivocamos, luchamos a brazo partido por demostrar que tenemos razón. (115)
Era una cosa curiosa del pasado: cómo se apilaba esperándote, en silencio, invisible, casi como si no estuviera allí. Podrías verte tentado a pensar que había desaparecido, que ya no existía. Entonces, como un faisán que sale al descubierto, rugiría en una explosión de sonido, color y movimiento, asombrosamente vivo. (122)


Nada en este mundo era perfecto. Siempre había pros y contras. Uno tenía que sacar el máximo provecho de la mano que le habían repartido. Ver el vaso medio lleno. Así era la realidad. (353)