lunes, 27 de agosto de 2012

Brida

Cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores pueden demorar años en sus tareas, pero un día terminan aquello que estaban haciendo. Entonces se paran, y quedan limitados por sus propias paredes. La vida pierde el sentido cuando la construcción acaba.
Pero existen los que plantan. Éstos a veces sufren con las tempestades, las estaciones, y raramente descansan. Pero, al contrario que un edificio, el jardín jamás para de crecer. Y, al mismo tiempo exige la atención de jardinero, también le permite que, para él, la vida sea una gran aventura.
Los jardineros se conocerán entre sí, porque saben que en la historia de cada planta está el crecimiento de toda la Tierra. (14)

Cada día del hombre es una Noche Oscura. Nadie sabe lo que va a pasar el próximo minuto, e, incluso así, las personas van hacia delante. Porque confían. Porque tienen Fe. (33)

Las cosas empezaban finalmente a volver al lugar de donde partieron. (39)

Es preciso ser humilde para aprender. (61)

El suelo necesita a la simiente, y la simiente necesita al suelo. Uno sólo no tiene sentido con el otro. Lo mismo pasa con los seres humanos. Cuando el conocimiento masculino se une con la transformación femenina, está creada la gran unión mágica, que se llama sabiduría. Sabiduría es conocer y transformar. (68)

No son las explicaciones las que nos hacen avanzar, es nuestra voluntad de seguir adelante. (96)

No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significa abandonar otros. Tenía una vida entera para vivir, y siempre pensara que quizá se arrepintiera, en el futuro, de las cosas que quería hacer ahora. (98)

No existe nada completamente errado en el mundo, hija mía –dijo el padre mirando el reloj-. Hasta un reloj parado consigue estar acertado dos veces al día. (99)

Lo que está fuera es más difícil de cambiar que lo que está dentro. (137)

No era este tipo de renuncia lo que el amor necesitaba. El verdadero amor permitía que cada uno siguiese su propio camino, sabiendo que esto jamás alejaba a las Partes. (155)

Yo sembré mis sueños donde tú estás pisando ahora, pisa suavemente, porque tú estás pisando a mis sueños. (158)

El diablo habita en los detalles. (165)

Toda pregunta que puede ser concebida, tiene una respuesta. (172)

Cuántas cosas perdí por miedo a perder. (190)

Quien no consigue encontrar a alguien, no podrá decir que había realizado sus sueños. (196)

Me sentí necesaria, y ésta es una de las mejores sensaciones que un ser humano puede tener. (199)

Aquí, en los alrededores, existe una flor que sólo aparece en el otoño; pues bien, aquella tarde me sentí como esa flor. (200)

Los sentimientos forman parte de un mundo que yo no conozco, pero es un mundo donde no existe tiempo, ni espacio, ni fronteras. (200)

Cuando encuentres una cosa importante en tu vida, no quiere decir que tengas que renunciar a todas las otras. (202)

Ser hombre es tener dudas y, aun así, continuar su camino. (207)

Así es la vida –dijo el Maestro-. Equivocarse. Las células se reproducían exactamente igual durante millones de años hasta que una de ellas erraba. Y, a causa de esto, algo era capaz de cambiar en aquella repetición inacabable. Fue el error lo que colocó al mundo en marcha. Jamás tengas miedo de errar. (245)

¾    Jamás tengas vergüenza. Acepta lo que la vida te ofrece y procura beber de las copas que tienes delante. Todos los vinos deben ser bebidos, algunos, apenas un trago; otros, la botella entera.
¾     ¿Cómo puedo distinguir esto?
¾    Por el sabor. Sólo conoce el vino bueno quien probó el vino amargo. (247-248)

Las personas dan flores de regalo por que en las flores está el verdadero sentido del Amor. Quien intente poseer una flor, verá marchitarse su belleza. Pero quien se limite a mirar a una flor en un campo, permanecerá siempre con ella. (254)